Son las tres de la tarde. Me parace que se me han pegado un poco las sabanas. Un ligero dolor de cabeza me recuerda el desfase etílico de esta noche, el ladrido continuo y estridente de mi chiguagua agrava ese dolor. Algo querrá el dichoso can. No se a que hora he llegado a casa, pero creo que todavía no estaban puestas las farolas en mi calle. Llego al water dando tumbos, mi pasillo parece un barco o tal vez un crucero.
Un poco más despejado despues de mojarme el gepeto de borracho atino a saber lo que le pasa a mi "querido" perrito mexicano. Necesita evacuar las aguas menores o mayores, depende del día. Cojo su correa y aunque la idea de estrangularlo con ella se me pasa por la cabeza lo ato y salgo al rellano. Vivo en un primero pero mis condiciones hacen que llame al ascensor.
El maldito ascensor tarda en llegar, y eso que estaba en la planta baja, y mi pequeña bestia se empieza a irritar. Abro la puerta y me encuentro de cara con dos marujas que vienen de la compra, sus bolsas de plástico del "choroski" las delata. Entro con mi fierecita en ese metro cuadrado que es el ascensor, es un sitio de esos que hay que pedir vez para respirar.
"- Mierda !!!", no me he dado cuenta de darle al botón para bajar y el ascensor comienza su viaje hacia las estrellas. Las dos marujas no paran de darle a la "sinhueso" y por más que yo quiera no puedo de dejar de oir lo que la Mari le comenta a la Juani: "-Mari !! ya sabes que tengo al marido paraooo !!!" a lo que la Juani le responde con un contundente "- Pues dale cuerda !!".
*Adaptación de un chiste del genial Marianico "el corto".

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